miércoles 1 de febrero de 2012

La duquesa y el embajador: La condena en una cadena.


La duquesa y el embajador.
La condena de una cadena.

Un nuevo embajador ha llegado al reino.
El primer embajador protestante en reino católico, donde antes había guerra ahora hay diplomacia. Sigue el odio siendo el mismo.
Llega a corte con su bello porte. Joven y aventurero el embajador es dado a ensueños.
Siempre con la libreta en la mano el embajador anda anotando. Un detalle, un gesto, una frase.
Es dado al dibujo también. Goza de aptitudes pictóricas el embajador.
Envía completos informes a su corte, y allá en la capital están muy contentos con la labor del embajador estableciendo lazos de comercio y amistad entre dos naciones que no tanto ha se solían matar.

En los informes del embajador aparece con frecuencia la figura de la duquesa.
Algo mayor para ser soltera, ella es independiente, duquesa de mucho ducado suele hacer lo que quiere.
El joven embajador comenta cuáles son las impresiones de la duquesa, y creen en la corte que es figura de importancia para las intrigas de su diplomacia.
Según pasan los meses los informes del embajador se van convirtiendo en una sucesión de relatos sobre las actividades de la duquesa: que si se ha ido al campo, que si ha ido a juegos, que si con quién come que si con quién cena.
Al año el embajador abandona completamente cualquier pretensión de relatar en sus informes sobre los asuntos de la corte: Sus despachos de embajada son simplemente retratos e impresiones de trajes y opiniones de la duquesa siempre seguida y siempre mentada.

*****
A todos gustó cuando llegó el embajador. Despistado, ensimismado, parecía que vivía en sí mismo. Algún creyente poco piadoso decía que en el propio infierno en el que se pudriría ya estaba solo, y que por eso no gustaba de compañía.
Siempre con su libreta, a todos agradó el retrato que les hizo cuando les vio. Generoso con sus dibujos, sin embargo era muy celoso de sus escritos, los despachos de embajada donde relataba las intrigas de la corte y los devenires del reino. Qué secretos, qué intrigas, quién ascendía y quien en desgracia caía.

¡Gran escándalo en la corte! Se forman corros, se arman revuelos ante la evidencia del galanteo del joven embajador hereje con la gran duquesa católica. ¡Eso no puede ser! ¡Es un imposible! ¡una inmoralidad! ¡algo que no se puede ni imaginar!
Todo empezó con los trajes. Decía que no había en todo su país trajes como los que estilaba la duquesa. De hecho no había en todo la corte trajes como los que estilaba la duquesa, que ella era única en su vestir. Rica, independiente y orgullosa, lo demostraba en todo detalle, en todo estampado y en toda toca. Sin ser extravagante era muy original y muy elegante.
De traje en traje, el embajador retrataba casi cada día a la duquesa. Ésta, coqueta, aún se esforzaba más en su vestimenta. Posaba, se sonrojaba, charlaban.
El retrato dio ocasión a la conversación, la conversación al galanteo y el galanteo al amor.
¡Escándalo!: La duquesa con el hereje se entendía a escondidas.
Se decía que traicionaba a su Rey y señor revelando secretos en alcobas de amor al señor embajador.

Pero su amor era sincero. Fascinado por su fuerza, por su independencia y sus opiniones, el embajador estaba rendido ante la duquesa (que por edad podría ser su madre decían las malas lenguas).
Entusiasmada por las atenciones del joven galante, e intentando penetrar en sus profundidades, la duquesa vivía en su otoño lo que siempre había creído que debería ser la vida.

*****
Decididos y valientes, la duquesa y el embajador fueron a pedir permiso, a su Rey la una y a su Señor el otro, para contraer matrimonio.
¡Gran desconcierto en la corte y en el reino!
¿Matrimonio? ¿Cómo unir en el amor lo que ha separado dios? ¿Qué hacer con los asuntos canónicos? ¿cómo celebrar unión entre católica y hereje?
Gran dilema se cierne sobre teólogos y personas de leyes.

Pero para cuando le plantea la duquesa el asunto a su Rey, envalentonada por la seguridad que le da tener la mano de su amor apretándola, la cosa se resuelve mucho más expeditivamente.
El Rey no es dado a grandes problemas teológicos. No es dado a problemas en general. Lo único que le importa es la caza. De ciervos por la mañana, de doncellas por la noche. Todo lo demás le parecen verduras o viejos, comidas y personas que no es agradable tener cerca y que por eso aleja. Como los problemas.
Degustaba el Rey un gran jabalí con gran deleite cuando le vino la duquesa con el embajadorcillo ese a importunarle; a decirle que se amaban y que querían casarse.
- Majestad, pido su venia para contraer matrimonio con el embajador que tiene mi corazón.
- ¿Desea usted joven casarse con la duquesa?
- Con toda mi alma Majestad.
- ¿Entonces cuál es el problema?
- Pues verá, que al ser él hereje y yo católica...
- Entiendo, que no les dejan los cánones ni los sacramentos.
- Ni las leyes de su reino.
- ¿Cómo?
- Que con embajador foráneo no se puede contraer matrimonio.
- ¿Pero queréis estar juntos?
- Por toda la eternidad.
- Pues juntaros pues. Juntaros y que no os pueda separar ni divino decreto ni humana fuerza. Juntaros si no con anillos de plata sí con cadenas de hierro, juntaros de día de noche y en todo momento. Juntaros que en vuestra unión estará vuestro tormento.

Y así fue como ordenó el Rey establecer unión tan singular, con cadenas de fierro. Arandelas que no anillos se forjaron en torno a sus tobillos; y por cadenas quedaron unidos, que no por sacramentos ni por decretos.

*****
Feliz el uno, feliz la otra, de ver su amor unido al fin.
Felices iban y felices venían, y felices en todo lugar se les veía, el uno junto a la otra, a no más de metro y medio, que más de sí no daban las cadenas que les separaban.
A dormir, a comer a la corte y a jugar, a todos lados iban pegados, la duquesa y el embajador; hasta a el excusado se iban acompañando.
Esa era su dicha suprema: el verse siempre y el siempre tenerse cerca. Una unidad eran la duquesa y el embajador, que lo que como castigo se decretó en su máxima dicha lo convirtieron.

La duquesa cayó enferma.
Por donde estaba su unión estaba su roce, por donde estaba su roce estuvo su mal.
Heridas le dolían de la argolla que la aprisionaba. Llagas y dolor la asaltaban por donde el amor la atenazaba.
Poco a poco su ya marchita carne se convertía en carne putrefacta. Y de su tobillo por su pierna la gangrena se extendía, hasta llegar allí por do tanto pecado había.
El objeto de su amor y causa de su desgracia como podía la cuidaba. Pero poco podía pues poco sabía y poca movilidad tenía.
Siempre a su lado aguantaba los olores, pues en esa habitación donde otrora olió a flores, ahora nauseas y vómitos la perfumaban.
Carne podrida, carne pasada, que era carne humana la que tanto olía.

Pocas semanas duró el dolor. Muchos días durara la agonía de la duquesa, la desgracia del embajador.

*****
Patética figura recorre los pasillos de palacio, desde la alcoba hasta el patio, va el embajador portando el cadáver de la duquesa, arrastrando pie, tobillo y cadena.
Apenas podía la juventud del embajador con cuerpo tan viejo como el de la duquesa, con tanto hueso y tanta carne tan corroída.
Ya sin trajes, desnuda abandonaba su vida. Nadie reconocería aquella alegría de antaño, aquel esplendor y aquella vitalidad, en este cuerpo muerto y putrefacto. Aquel amor en este patético acto. Lleva el cadáver pues sigue unido, cruel castigo. Cuánto menos el matrimonio divino en la muerte separa.
Hasta el patio de palacio, que por casar con hereje no será enterrada en sacrosanto, es llevada la duquesa, y sobre lápida de piedra depositada.
Capucha en rostro hacha en ristre: el verdugo. Va a ejecutar sentencia que no a matar, que la muerte ya hizo su trabajo. El suyo tan solo consiste en romper las cadenas de hierro que en cruel decreto les unieron.
Yace la una sobre la piedra. Huesos yertos y carne muerta, eso es lo que queda de la duquesa: una cadena.
A metro y medio contempla estupefacto el embajador lo que queda de su cuerpo amado, cómo ahora pretenden de él liberarlo con golpe de hierro.
Alza su hacha el verdugo, fuerte e inmisericorde como es la fuerza bruta que no mira a quien corta, a quien hiere.
Y cuando desciende el hacha sobre la piedra se adelanta el embajador sobre la cadena. Que no rompan lo que le une a su amor: que rompan su vida, que al fin y al cabo ya está rota. Que no rompan sus cadenas, que no quiere libertad si ella está muerta, que quiere ir unido hasta el final, que le rompan el cuello que ahí lo pone sobre la piedra. Ya sin tiempo para reaccionar, desciende el hacha del verdugo a gran velocidad, y sobre el cuello del embajador separa los hombres de la cabeza. Queda intacta la cadena.
A los dos juntos entierran. Ya murió su amor pues murieron ellos. Ya nada queda. Solo la cadena.

martes 17 de enero de 2012

Cultura vampírica

Cada verso es sangre, cada acorde una lágrima, cada relato un llanto.
La cultura se alimenta del sufrimiento de los creadores.


Lo que unos hombres llaman "cultura" no es sino el sufrimiento de otros hombres.
Hay mucho de obsceno, de voayeur del sufrimiento ajeno, en leer unos versos, escuchar una melodía o ver una película.


Mucho de perverso en querer saber cómo sufrieron quienes lo crearon.
Pues el arte nace del dolor.
Y disfrutar del arte es regocijarse en el dolor de quienes lo crearon.


domingo 15 de enero de 2012

Oda a Oxford

Hay donde los bueyes vanse a desbastar,
donde las murallas el saber protegen,
Existe ese lugar.


Donde las piedras los libros encierran, 
donde los siglos superan su sino,
un lugar sin igual.


Todo él construido sobre arena,
pues el conocimiento son granos,
es frágil y vano.


Son pequeñas aportaciones,
cada una insignificante, menuda,
diríase nula.


Pero todas juntas, una a una,
aportación tras aportación,
hacen la suma.


De personas que ya no son,
pues murieron y siguen muertos,
No sobrevivieron.


Tan solo sus restos en los claustros
ocupan un lugar entre tanta
obsoleta teoría.


Son lápidas que ya nadie lee,
que ya nadie siquiera entiende,
Descifra.


Pues hasta la lengua 
en la que se escribieron
Está muerta.


Pues esos que yacen ya no son,
tan solo quedan sus espíritus
sus huesos.


Todas las almas que habitaron
Todas estas aulas y estos cuartos,
ya no son cuerpos.


Esos cuerpos de remeros que,
Isis arriba, Thames abajo,
adornaron,

Estas insignes orillas tanto como

para completar catálogos,
sueños.


Cuerpos que fueron jóvenes y bellos
que pudieron ser una exhibición,
un escándalo,


Pero esos cuerpos que hoy son
son como todos esos que fueron,
Ya no son.


Sobre cadáveres se asienta este vado,
sobre remeros muertos este conocimiento,
Yerto.


Creíanse sabios, creíanse originales,
Y ya ni tan siquera son recuerdos.
Olvidados.



Ni eran tan listos como se creyeron,
ni ellos mismos eran tan importantes,
ahí están,


Acumulados sobre sí mismos,
como acumulados están sus libros,
No leídos.




Existe un lugar tan especial,
un lugar en el que merece la pena,
morar.


Un lugar al que quisieron imitar
y se quedó en ser: "el otro lugar",
Ahí está.


Un lugar construido sobre teoría,
Un lugar que se creía,
que entendía.


Un lugar que protegiéndose
en sus murallas se encerró,
Empobreciéndose.


Que se dedicó a reflexionar,
sobre sus mismos textos,
De muertos.


Y se protege en sus tradiciones,
en sus costumbres y en sus mores,
Del presente.


Y en decadencias pasadas,
y en teorías obsoletas,
Vidas yertas,


Intenta recrear un mundo que no es,
que no es y que no explica,
Pues no vive.




Hay belleza, sí que la hay,
en tantos siglos acumulados,
Hay piedras.


Existe mucho conocimiento, queda
entre tanto tiempo y tanto teórico,
Hay libros.


Hay pasado y hay juventud,
entre tanto estudiante que fue y es,
Hay muertos.

sábado 17 de diciembre de 2011

Liberado

Ya estoy, por fin, realmente en paro.
Supongo que con más de cinco millones de parados que haya uno más no resultará nada extraño.
Supongo que con cinco millones de parados que uno de ellos se sienta tan liberado al quedarse en paro será bastante anómalo.


Me ha dicho el jefe (ex-jefe) que no hace falta que vuelva más.
En una de las semanas más difíciles de mi vida, en la semana más difícil de mi familia, justo en ese momento me dicen que estoy despedido y sin emolumentos.



Pues estoy en paro y arruinado, estoy parado y no cobro subsidio, ni nada que sostenga la deuda en la que vivo ahogado.


Sin embargo me siento como un niño al que le han dicho que no tiene que ir al colegio: Liberado.
Ya no tengo que perder el tiempo en aburridas clases (trabajo) que nada me aporta; ahora puedo dedicarme a jugar con mis juguetes nuevos (los conceptos).


Me despidieron un martes 13, va a ser que traen buena suerte. El miércoles tuve que llamar a la chica que va a ocupar mi puesto para consolarla, ella lloraba pues sentía que me había quitado el puesto (lo que realmente había hecho), yo la agradecía que ocupara esa mierda de silla a la que llevaba atado tantos años. Un viernes 16 fui por última vez a la cena de empresa y a esa oficina de mierda. Nunca había estado tan contento al ir al trabajo.


Seré un infeliz, seré un inmaduro, pero que me hayan despedido ha sido lo mejor que me ha ocurrido.


¿Y la deuda con el banco?
Como decía Scarlett O´Hara: "Ya pensaré en ello mañana".


Por el momento tengo demasiadas cosas por hacer y asuntos por resolver como son los que me enredan en esta vida tan complicada en la que estoy envuelto en medio de la nada.


!Ahí sus pudráis¡ que yo me pudriré en mi propio pudrirero.
Que ya estaba hasta los huevos del vuestro; 
y por esa mierda de no-sueldo
no compensaba mis horas de no-vida, lo siento.


Hoy estoy liberado. 

martes 6 de diciembre de 2011

Mi hermano está en el calabozo

Mi hermano está esta noche en el calabozo y mi madre está llorando en su cuarto.


Mi hermano pasó la noche de ayer en el calabozo, y mi madre y mi padre estuvieron la noche llorando en su cuarto.


Mis otros hermanos y yo intentamos ayudar en esta situación.
Pero mi hermano está en el calabozo.


La que en mala hora fue mi cuñada le ha denunciado por amenaza de malos tratos; y la ley absurda e injusta le ha ingresado en el calabozo, una noche, un día de fiesta en el que no había vistas, y otra noche hasta que mañana el juez tome declaración y dicte medidas cautelares.


Mi hermano es imbécil. Mi hermano es idiota por haber caído en las trampas de esa bruja sibilina, y mi hermano es idiota por haber convivido con ella. Pero es que además mi hermano está desequilibrado, tiene muy malos prontos y ahora está desquiciado.
Mi hermano es gilipollas y todavía dice que quiere volver con ella.
Mi hermano es gilipollas y no asume que su piso y sus bienes son ahora de su -espero que sea pronto- ex.
Mi hermano mañana viene a dormir a esta casa, con nuestros ancianos padres.


Sé que soy su hermano y que lo que yo diga no tiene objetividad alguna, pero creo que no la ha hecho nada grave pues sé que ella es muy hija de puta.


La situación es difícil, no puede ser sino muy difícil, y van pasando las horas, van pasando cosas a las que hay que estar atentos, detalles; pero mi hermano sigue en el calabozo mientras tanto.
Muchas conversaciones, mucho pensar qué hacer y cómo actuar, muchos trapos sucios que van saliendo, mucho hablar, mucho acompañar a mi madre y a mi madre, mucho mierda por airear y mucha familia por unir y estructurar, mucho planificar cómo podemos salir de esta y que algo bueno salga de todo esto.


Mi hermano está en el calabozo una segunda noche, y no sabemos qué pasará.
Mi hermano está en el calabozo, mis madre está llorando en su cuarto, y mi sobrina, que es la hija de mi hermano, no sabemos dónde está ni cuándo podrá ver mi hermano a su hija o mis padres a su nieta.


Mi hermano está en el calabozo y mi madre está llorando en su cuarto.

sábado 3 de diciembre de 2011

A una amistad

Indefectiblemente nuestros destinos nos separan.
Tú avanzas,
yo me estanco.


Irremediablemente nuestras vidas divergen.
Tú no paras,
yo me paro.


Irremisiblemente nuestros caminos difieren.
Tú quieres,
yo rechazo.


Desgraciadamente el final acecha.
Tú no lo ves,
Yo lo acepto.


Conscientemente yo me alejo.
Yo lo sé.
Tú no.

martes 22 de noviembre de 2011

La decepción

La decepción no es el desencanto.


La decepción no es el desengaño ni la desilusión.


       En el desencanto, en el desengaño o en la desilusión había algo previo que sabíamos que era mentira, pero nos queríamos creer que podría ser verdad.    
    Había engaño, ilusión o encanto; había, en definitiva, una falsa apreciación de la realidad, por lo que el desengaño, la desilusión o el desencanto no son sino un retorno a la verdad.


    En la decepción, sin embargo, perdemos lo que teníamos, lo que habíamos cogido (del latín capere=asir). En la decepción hay una realidad que perdemos, hay algo que creíamos cierto y ya no es. Hay una descenso no a la verdad sino a un estado peor de la realidad. Hay pérdida. 
    Últimamente vivo decepcionado; antes vivía desencantado pues creía que había perdido un pasado que era ilusorio. Ahora sé que estoy en una realidad peor de la que estaba; que perdí lo que tenía por creer tener encanto o ilusión.
Ya sin encanto, ni ilusión ni engaño, ni la realidad de lo pasado me queda. Me quedo un escalón más abajo y bastantes años - años que ni fueron felices ni volverán- más viejo. Eso es todo: realidad y tiempo. Se acabó el encanto, se acabaron los sueños.


    Como muy bien dice Michi Panero en El desencanto (El mejor documental que he visto jamás): "¿Cómo puedo estar desencantado si nunca viví encantado, si nunca viví el encanto?"


Y es que, siempre, siempre, Michi Panero lo sabía:




Michi Panero lo sabía, pero parece que también Juan Luis Panero lo supo al final de su vida:




Used words

Con palabras usadas,
gastadas por el tiempo y la costumbre,
cuyo último temblor ya no se siente.
Con palabras, como sueños, quemadas por la vida,
esta noche de lluvia hablo contigo,
trato de hablar al menos, ligeramente ebrio,
construyendo cada sílaba en el país de nunca jamás,
y sintiendo esa repentina lucidez
con la que, de pronto, rompemos la rutina de ser y conocemos,
sintiendo, digo, esa rara sensación, distante y desangrada,
del whisky, de la noche y el silencio,
de la entusiasta desesperación con que aceptamos la derrota,
de ese vértigo, a veces, sólo a veces, tuyo y mío,
donde morimos sonriendo con los ojos abiertos.
Sintiendo lo poco que es un beso al fondo de tu lengua,
o tus ojos mirándose en los míos,
o nuestras manos unidas en el aire,
recorriendo un museo de aceptados fracasos.
Desfilan, batallón desolado de fantasmas,
nombres y nombres con distinto eco.
Pretendemos, con abolidos rostros, fechas caducadas, ciudades imposibles,
contestar una vieja pregunta
cuya respuesta sólo la muerte ya conoce.
Años y años, voluntarios exilios de seres y países,
los hijos que no quise tener, los que tú sí tuviste,
el temblor del deseo que aún guardas en tu piel,
mi repetido navegar de cama en cama,
se reúnen y afirman su destino
frente a la ceremonia del amanecer.
Y todo lo sabemos y está escrito en tus ojos,
sin embargo hoy, este día con sol, -tan raro en Bogotá-
de finales de julio, de algún año cualquiera,
te propongo mi amor, sé que tú aceptarás,
con palabras usadas, te propongo mentirnos.
Pasada ya la noche, quietos frente al espejo,
mientras yo me afeito y tú pintas tus labios,
te propongo mi amor, decir que nos queremos.
Decir -y son tan sólo ejemplos- «hoy existe la vida por nosotros»
o «tú no te morirás nunca»
o, tal vez, «aún hay noches y noches que esperan
nuestros brazos, ese especial calor de dormir abrazados».
Olvidando, tratando de olvidar nuestro pasado,
ignorando el futuro, sin duda inalcanzable,
con palabras gastadas, decir y repetir
-es otro ejemplo- «gracias mi amor por haber existido».
Al menos por un rato -a nadie molestamos-
con palabras usadas mentirnos y mentirnos,
mentirnos contra el tiempo, despreciar su victoria.



Envío:
Te dejo este poema
confuso, absurdo, largo,
para que tú lo tengas como un pañuelo viejo
a los pies de tu cama, para que tú la tengas,
y un día te lo encuentres, confuso, absurdo, largo,
un día como éste -cuando ya no estaremos-
y recuerdes, debajo de la ducha,
que alguna vez te quise -mentiras y mentiras-
que alguna vez te quise -era un día de julio-
con palabras usadas, como un disco rayado,
que recuerdes, mi amor, esta letra de tango.

viernes 28 de octubre de 2011

Escolio a un texto omitido.

Como si fuera Gómez Dávila; dejo aquí mi particular escolio a un texto, si no implícito si omitido..
Enhorabuena por la calidad del texto que me parece muy bueno. Sin embargo, en cuanto al contenido, digo: Ojalá fuese verdad.
Pensándolo con frialdad surge una duda, ¿Por qué el amante de Ana no se enteró de que la verdad estaba en esos ojos cuando los tuvo en frente? ¿Por qué no la quiso lo suficiente cada segundo de su vida?Quizá porque es más fácil idealizar, es más sencillo recordar a la persona perfecta que convivir con la perfección. Por eso los mitos han de estar muertos -preferiblemente prematuros en dramáticas circunstancias-.
Amar y ser amado es el mejor proyecto vital que uno se pueda plantear, pero, ¿Por qué tan pocos lo siguieron en la historia? ¿Por qué podemos nombrar tan pocos que sigan tal ideal? Porque es el más difícil -si no imposible-, porque es doloroso y desagradecido, porque es muy duro... demasiado duro para uno.
Me encantaría decirle a cada uno aquello de "cuídale", pero yo mañana me monto en un metro abarrotado de rostros de personas cansadas por el madrugón, mojadas por la lluvia de la mañana y muy desganadas. Cada una de ellas con su historia de amor (o no, pues los hay que nunca amaron ni fueron amados), cada una de ellas con alguien que les espera en casa y a quien ni tan siquiera les dio tiempo de dar un rápido beso esta mañana pues no llegaban a terminarse la tostada. ¿Cómo voy a decirles "cuídale" si bastante tienen con tenerse en pie? ¿cómo pedir amar -una heroicidad- cuando la realidad es dura y anodina? Bastante tienen con estar.
Hay grandes amores y los hay pequeños. Hay quienes sabéis amar y quienes no sabemos. Hay amores sórdidos y amores bellos. Pero lo que no hay son amores perfectos, medias naranjas ni vidas predestinadas, no hay Príncipes Azules ni caballeros. No hay amores salvíficos pues no hay salvación ni tan siquiera en el amor.Echas de menos lo que no tienes, porque cuando lo tienes no es como lo imaginas, ni cuando lo soñabas ni cuando lo recuerdas. Nos engañamos para hacernos creer que fuimos -o seremos- más felices de lo que es la realidad.
La añoranza está echa de proyecciones falsas, de rutinas no vividas y por ello idealizadas, de recuerdos perfectos pues no fueron.Tienes razón que lo que de verdad importa es el amor.Lo que no sé es si es posible hacer de ello tu guía y motor.Ojalá fuese cierto.

jueves 13 de octubre de 2011

Mccloskey

     Salamanca me ha dejado un descubrimiento que ha cambiado mi trayectoria intelectual: Deirdre Mccloskey es una de las personas que más admiro, es aquella que parece haber hecho todo lo que yo hubiera querido. 
     La descubrí en una conferencia, con su fuerza y su contundencia dejó arrollados a todos los que la seguían. Yo hice una pregunta, a ella le encantó que lo preguntara (lo pude ver en su cara) y hasta la conferencia magistral no supe quién era esa mujer tan rara. 
   Nunca me pude imaginar que una conferencia magistral pudiera causar tantísimo alboroto y tantas emociones (uno se imaginaría que son actos anodinos donde todos escuchan medio dormidos); pero cuando ella habló (en sustitución de todo un premio Nobel al que llamó “estúpido”, todo hay que decirlo) la sala capitular, de siglos de saber y aburridas disertaciones repleta, se llenó de energía y verdades como puños, de aquellas que nadie se atreve a decir con fuerza (“Trabajadores del mundo: ¡Uníos¡ ¡Demandad Capitalismo¡” fue una de sus perlas). 

    Ella habló de literatura y economía, habló de la teoría del relato, habló de los problemas de mesuramiento en nuestra ciencia, habló de que fue la Dignidad burguesa la que produjo el mayor crecimiento de la historia... habló de todos los temas que a mí me interesan, y habló de todos ellos con saber, precisión y contundencia. 
   
    Al terminar fui a hablar con ella (hasta tengo una foto en la que posamos juntos), nombramos a unos cuantos autores a los que ambos admiramos, y yo le dije que ella ahora está entre los más grandes para mí. 

   Al llegar al hotel busqué su página web, y descubrí algo que me hizo todavía más feliz: ella era él.
   Deirdre Mccloskey era Donald Mccloskey hasta 1993, cuando con 52 años, 30 años de matrimonio y 2 hijos decidió cambiarse de sexo y hacerse mujer. 
   Ella era él, y como ella y como él a quien hay que conocer si se quiere saber.

miércoles 12 de octubre de 2011

Salamanca 

    Salamanca, otorga, Salamanca da, sabia Salamanca do el saber habita en monumentos de arenisca. 

   Siglos retrocedí cuando arribé a la ciudad, apenas tres horas de autobús para llegar a otras épocas, a aquellos tiempos en que su Universidad era centro de saber universal, cuando la escolástica iluminaba la humanidad. Cuando la ciencia de la economía nació.
   Decidí ir a Salamanca no tanto por lo que el Festival me interesaba como por ganas de irme de Madrid, que cuando uno empieza a cogerle el gusto a salir no hay manera de volverlo a meter en el mismo hueco. 
    Y lo que me encontré no era lo que me esperaba, que con mucho superó mis expectativas el Festival de economía y la ciudad. 
   Es cierto que había estado, recuerdo estar; pero esta es la vez que he sentido la ciudad; y eso que en 40 horas no me dio tiempo ni a visitar la Catedral.
     La experiencia, de la que me acuerdo y recordaré a pesar de no poderla recordar cabalmente, fue la de cantar, componer y glosar en bacante oda la gloria de la ciudad en la plaza de la Catedral, yo solo, noche cerrada y nadie más que los siglos de saber y mi mal declamar que atronaba las piedras y la centenaria calma de la ciudad. (Tengo una cierta tendencia a gritar malos versos maltrechos cuando estoy solo y bebido... supongo que no es mi peor vicio).
   Y abrazar y besar todos sus monumentos y su catedral, sí, digo abrazar y besar pues reconozco calor en la piedra bella, que no está yerta que está de vida llena, vida de aquellos que la erigieron y de todos los que durante siglos la siguieron construyendo, la siguieron admirando y queriendo, como ya la quiero. (Si soy capaz de querer esa arena hecha piedra, ¿seré piedra al querer a las personas? ¿seré arena en mi amor por ellas?). 

   La noche me deja un sabor amargo, ciudad universitaria a mí me encanta la universidad pero ya soy mayor para ligar con universitarios, se me hacen niños, me pesan los años. Elijo otra copa de más y cantar al gloria de la ciudad. No es tan mal plan.

   Esto de viajar está fenomenal, y si es en el tiempo y es en soledad todavía gana más; si se puede disfrutar del saber y de la ciencia, si se va a hablar de economía, democracia e historia, a oir a los mejores, entonces moverse es un imperativo, que yo siempre estoy quieto y estoy perdido aun cuando siempre vuelva al mismo lugar que habito.