Ya estoy, por fin, realmente en paro.
Supongo que con más de cinco millones de parados que haya uno más no resultará nada extraño.
Supongo que con cinco millones de parados que uno de ellos se sienta tan liberado al quedarse en paro será bastante anómalo.
Me ha dicho el jefe (ex-jefe) que no hace falta que vuelva más.
En una de las semanas más difíciles de mi vida, en la semana más difícil de mi familia, justo en ese momento me dicen que estoy despedido y sin emolumentos.
Pues estoy en paro y arruinado, estoy parado y no cobro subsidio, ni nada que sostenga la deuda en la que vivo ahogado.
Sin embargo me siento como un niño al que le han dicho que no tiene que ir al colegio: Liberado.
Ya no tengo que perder el tiempo en aburridas clases (trabajo) que nada me aporta; ahora puedo dedicarme a jugar con mis juguetes nuevos (los conceptos).
Me despidieron un martes 13, va a ser que traen buena suerte. El miércoles tuve que llamar a la chica que va a ocupar mi puesto para consolarla, ella lloraba pues sentía que me había quitado el puesto (lo que realmente había hecho), yo la agradecía que ocupara esa mierda de silla a la que llevaba atado tantos años. Un viernes 16 fui por última vez a la cena de empresa y a esa oficina de mierda. Nunca había estado tan contento al ir al trabajo.
Seré un infeliz, seré un inmaduro, pero que me hayan despedido ha sido lo mejor que me ha ocurrido.
¿Y la deuda con el banco?
Como decía Scarlett O´Hara: "Ya pensaré en ello mañana".
Por el momento tengo demasiadas cosas por hacer y asuntos por resolver como son los que me enredan en esta vida tan complicada en la que estoy envuelto en medio de la nada.
!Ahí sus pudráis¡ que yo me pudriré en mi propio pudrirero.
Que ya estaba hasta los huevos del vuestro;
y por esa mierda de no-sueldo
no compensaba mis horas de no-vida, lo siento.
Hoy estoy liberado.
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