Desde pequeño he intentado rehuir la realidad, la realidad más cercana.
Siempre hacía como que no sabía todo lo que no quería saber; desentendiéndome de lo que me podía doler.
No es que no me interesase por los asuntos del mundo, justo al revés, lo que intentaba no saber es lo cercano, lo que duele, lo que preferiría no conocer.
Y así sigue siendo a día de hoy, desconozco casi todo lo que puedo desconocer de aquellos a los que quiero, para no tener que saber cuánto sufren y sufrir yo con ellos.
Hasta que un mal día la realidad te estalla; como me ha estallado con mi adorado tío y querido padrino, modelo y maestro de todo aquello que yo ser quisiera y no he sido.
Fue a mí al primero que le dijo que tenía un cáncer, fue a mí a quien confió su secreto; y tanto él como yo decidimos no darle demasiada importancia, él tenía asuntos mucho más interesantes que despachar antes que una desagradable operación, yo prefería hablar con él de tantas cosas que me llenan al hablar con él antes que del quirófano y del doctor.
Hasta que la enfermedad se ha hecho realidad; y la realidad sa ha instalado en su cama del hospital; hasta que hoy ha sido la operación y no hace sino decir que está jodido y que está dolido.
Y la debilidad de mi adorado tío me duele hasta el infinito, pues me sé -nos sé, pues él es como yo- culpable de despreocupación intencionada, de no haberme preparado para una operación que era verdad desde hace meses, para un dolor que sabía llegar pero preferí ignorar; tan es así que sabiendo la operación este miércoles me reservé hotel en Salamanca para el viernes, queriendo creer que nada iba a ser y que todo estaría bien y solventado como para irme de viaje. Vil autoengaño.
La operación ha salido bien y mi tío no está mal; pero me jode saber que la operación era tan grave como sabía y no quería reconocer, y que él está jodido aunque no lo quisiera saber.
No se puede rehuir la realidad, al final siempre te alcanza, el final siempre llega.
Mañana, cuando le suben a planta, paso la noche en el hospital con él.
1 codas y apostillas:
Sólo decirte que aproveches cada momento que estés con él, que deseo que sean muchiiiiiisimos y mucha fortaleza para sobrellevar la enfermedad, un beso a los dos.
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