viernes 2 de septiembre de 2011

Escenas de película

De Almodovar:
    En el cementerio, junto a la lápida de mi abuelo, mi abuela, elegantísima le espeta:
- !Ay Luisito¡ Qué inteligente fuiste toda la vida, qué inteligente. Siempre hiciste lo que quisiste y tutti contenti, siempre hiciste tu santa voluntad y nos hiciste felices a todos los que te rodeábamos y a mí me hiciste muy, muy feliz. Qué inteligente fuiste.

De Paco Martínez Soria
      Trasladando un colchón por las calles de Madrid. Colchón a la cabeza y calles y calles andando. Una niña me mira y me ensañe a su madre, unos adolescentes me dicen que con quien me voy a la cama (ese humor adolescente), y por fin llego a la parada de autobús:
-No puedes subir con un colchón al autobús 
- ¿Por qué no? 
- Porque no se pueden subir colchones. Se pueden subir bolsas, maletas y cosas normales. 
- Si quiere pago dos tickets y lo pongo en un asiento, además hay espacio de sobra.  
- Pero es que no se puede, los autobuses no son camiones de mudanzas.  
-  Si no molesta a nadie, y si alguien está cansado se puede echar un rato.
 Anda sube. (((!Lo que hay que ver¡))).


A lo Frenético patético (de espías en París):
      Estar todo un año registrando todas tus reflexiones en un libro de notas, todo un año anotando tus pensamientos, tus poemillas y tus reflexiones, y llenar páginas y páginas con el viaje a Venecia y a Nueva York.
      Y al aterrizar en el aeropuerto de París Charles de Gaulle en una escala del viaje de vuelta New York-Madrid encontrarte fatal, vomitando. 
      Y al aterrizar en Madrid darte cuenta de que has perdido tu libro de notas de todo un año, tu tesoro más preciado, y con él todas tus reflexiones y tus grandes ideas sobre un magnífico futuro literario.
      (A partir de aquí comienza la escena en la que yo soy Harrison Ford y voy persiguiendo la maleta que me han extraviado en París. Pero por desgracia la historia se queda en mis múltiples mails y llamadas a los franceses y un desentendimiento total.
      Espero que alguien haya encontrado mi libro de notas y le sirva de mucho.)




   (((Lo más perverso de todo es que siento un cierto alivio al saber que he perdido mi Moleskine, al saber que mis bocetos literarios y reflexiones de mis viajes están irremisiblemente perdidas, y no me exigen un desarrollo ni un talento del que carezco)))
   



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