Todas las mañanas, todas
de lunes a viernes cumplo mis horas.
seis, ocho, demasiadas son,
Yo cumplo mis horas de oficina.
De oficina y de rutina,
de cutrería y de trabajo,
de dolor y de quebranto.
Mis horas de penitencia.
En un lugar que odio,
en un lugar de espanto,
yo mis horas gasto.
Por mi dolor y mi salario.
Pero tal es mi desprecio,
a tan injusta sentencia
que he puesto un cartel:
"Ni lo sé, ni me importa"
Que a todas las cuestiones
laborales o personales
responde sin clemencia.
Y todas las mañanas acudo
y todos los días sufro
pues maldigo mi destino,
Pues odio mi curro.
Sé que hay más mundos,
sé que hay poesía,
sé que hay salidas,
Sé que hay alternativas.
Pero no sé cómo conseguirlas
y sigo yendo a mi rutina
sigo forjando mi ruina,
En esa cutre-oficina.
0 codas y apostillas:
Publicar un comentario en la entrada